jueves, 27 de abril de 2017

Más valen cicatrices por valiente, que piel intacta por cobarde.

A pesar del debate que se ha llevado a cabo las últimas semanas acerca de reiniciar las actividades escolares o no, hoy, nosotras las alumnas de 5to Año del Colegio Cristo Rey de Altamira, asumimos con madurez la responsabilidad que implica este llamado de no reincorporarnos a las actividades escolares. Para esto, pedimos el apoyo de nuestros representantes y de los profesores de la institución.
Muchos dicen que la educación está por encima de cualquier cosa pero, ¿de qué nos va a servir si no tenemos país? Creemos fielmente que en este momento las prioridades son otras. El destino de nuestro país está en juego y volver a la rutina sería decirle a la madre de Juan Pernalete, a la de Jairo Ortiz, o a la de Daniel Colmenares (entre muchas más), que la muerte de sus hijos fue en vano, que aquellos jóvenes valientes que salieron a marchar y a luchar en nombre de todos los venezolanos, murieron por un país que no los supo respaldar y que su muerte no será honrada. 
Como jóvenes que somos tenemos sueños e ilusiones, estamos llenas de esperanza y de fuerza, somos valientes y tenemos las ganas de luchar por el futuro que merecemos, por la vejez de nuestros padres, por la infancia, de lo que en un futuro, serán nuestros hijos y por los que hoy en día son los tuyos. Por eso tomamos la decisión de hacer este llamado. 
Mamá, papá, no lloren cuando me vaya a marchar, no me pidan que no salga a la calle, no me pidan que me quede en casa, porque ya no soy cobarde, porque ese miedo que sentía, me lo quitaron a golpes y con gas, es por eso hoy soy más valiente que ayer, porque el futuro de este país está en nuestros hombros y ese peso no se iguala a la dictadura de la que tú, yo y todos nuestros hermanos somos esclavos, pues, más valen cicatrices por valiente, que piel intacta por cobarde. 
Mamá no llores porque me fui a marchar, que yo lloro porque me arrebataron la infancia, pero tranquila que no voy a permitir que me roben el futuro. Alégrate y sonríe, porque a Venezuela la respalda una juventud que no se va a dejar pisotear. 
Queremos unidad, queremos reconciliación, aquí no hay bandos, los invitamos a dejar el resentimiento a un lado porque aquí todos somos venezolanos, todos nacimos en esta tierra y nos guste o no, llevamos la misma bandera tatuada en el pecho; sin importar nuestra inclinación política, un orgullo nos invade cada vez que escuchamos nuestro Himno Nacional. Porque tanto tú como yo somos las playas de agua cristalina de arena blanca, somos las montañas que cubren la ciudad de Caracas, somos dueños de aquellos Tepuyes, aquellos que llaman templo de Dioses, somos parte de la nieve de los páramos. Pero así como nos sentimos orgullosos de ser parte de tantas bendiciones, somos partícipes de tantas otras barbaridades, porque somos también cada niño que pasa hambre en la calle, somos cada anciano que no consigue sus medicamentos, somos cada madre que hace horas de cola para alimentar a sus hijos y somos cada padre al que no le alcanza el sueldo para mantener a su familia. No salimos a marchar por un bando político, salimos a marchar por Venezuela, por su gente, porque todos queremos libertad y pedimos a gritos justicia. 
Hoy, nosotras las alumnas de 5to Año del Colegio Cristo Rey de Altamira alzamos la voz en nombre de todo el alumnado, en nombre de cada uno de los Venezolanos que permanece callado por miedo a las consecuencias de su grito. Hoy expresamos todo nuestro apoyo a los familiares de aquellos jóvenes que, al igual que nosotras, han estado protestando por el país que soñamos. Hoy expresamos todo nuestro apoyo y solidaridad hacia los líderes que han estado tragando bombas y recibiendo golpes y les decimos que seguiremos con ustedes en la calle. Por último, queridos profesores, también marchamos por ustedes, porque son dignos de tanto y se conforman con tan poco, les decimos, son ejemplo y un motivo de lucha.
5to año-Promoción 50, Colegio Cristo Rey de Altamira
Caracas, 27 de abril de 2017


sábado, 18 de febrero de 2017

EL PAPA COMO CHIVO EXPIATORIO

LUIS UGALDE
17 de febrero de 2017 05:00 am


La psicología de derrotados parece apoderarse de  algunos  opositores que, incapaces de asumir las propias responsabilidades en el desastre reinante,  buscan chivos expiatorios para cargarles sus culpas. Para algunos ese chivo expiatorio del hambre y de la dictadura en Venezuela es nada menos que el papa Francisco y su perverso deseo de salvar al régimen comunista. Así lo escriben.
Podemos entender que el régimen trate de culpar de su estrepitoso fracaso al imperio, a la oligarquía capitalista, al golpe económico y, ahora, a la Iglesia venezolana a la que acusa de haberse convertido en vulgar partido político opositor. Al gobierno no le gusta la Iglesia y no escogió al Vaticano entre sus amigos “facilitadores” del diálogo; los demócratas en cambio no se fiaban de los nombrados unilateralmente por el gobierno y proponían otros, entre ellos algún representante del Vaticano. Meses después, apretado por la situación  y las protestas, el Gobierno dijo sí al representante pontificio y se preparó para manipular la escena del mal llamado “diálogo”. A los demócratas les faltó unidad y claridad sobre quién, para qué y cómo dialogar para rescatar los derechos humanos y la Constitución. También en la facilitación de la Iglesia faltó acuerdo y precisión, pero se corrigió pronto y el Secretario del Estado Vaticano envió una contundente carta denunciando al gobierno  por  incumplir los cuatro puntos claves del primer encuentro, y, por eso, el representante pontificio no ha vuelto. Voceros del régimen respondieron airadamente a esta carta y la respuesta oficial -que no se ha hecho pública- fue grosera. Pero con astucia el Régimen decidió no enfrentarse a la Iglesia, sino jugar a  dividirla entre el buen Papa y la mala Conferencia Episcopal.  Según ellos, la Conferencia Episcopal con su durísima documento crítico (13-01-17) de la realidad nacional demuestra su rebeldía contra el Papa, mientras que el Gobierno devotamente lo apoya promoviendo el diálogo cristiano que él recomienda. Así mismo dirán que  la insolente carta de “un tal Parolín” (cardenal Secretario del Estado Vaticano) es una cosa y otra el Papa. La maniobra divisoria es burda, pero torpemente algunos opositores la hacen suya, trastocando los papeles: el Papa es el malo y los obispos los buenos. Hay dos iglesias.
Entendemos que el régimen juegue a la división de la Iglesia, pero la verdad es que no hay carta del Secretario de Estado Vaticano sin acuerdo con el Episcopado venezolano y, mucho menos, sin respaldo del Papa. “Divide y vencerás” es el juego que quiere el Régimen y  promueve actos de agresión contra personas y templos representativos del catolicismo venezolano. Pero es incompresible que haya opositores que se vuelvan voceros de esta maniobra gubernamental y enfilen sus cañones verbales contra el Papa “comunista”. Incluso llegan a presentar las cosas como si la eliminación del Revocatorio presidencial (decisión muy anterior a todo “diálogo”) fuera culpa del Papa. ¡Hasta la OEA estaría paralizada por el Papa!
La verdad de los hechos es otra: el Régimen antes del “diálogo” decidió eliminar el Revocatorio, suspender las elecciones de gobernadores en 2016 y toda elección, mientras haya peligro de perderla. Dejaba-por ahora- abiertas las presidenciales de fines de 2018, con la esperanza de que mejore la popularidad gubernamental. Como no mejorará, se deberán suprimir o hacerlas  con los demócratas atados de pies y manos. Desde ahora el CNE y el TSJ están preparando las sogas  y maniatando la democracia.
Una cosa es el DIÁLOGO y otra este “diálogo” desnaturalizado. No hay democracia sin DIÁLOGO, parlamento, discusión y acuerdos para el bien común. Toda constitución democrática es DIÁLOGO. Al contrario, la dictadura es imposición por la fuerza y anulación del adversario y si usa el “diálogo” es como engaño para mantenerse en el poder; de ninguna manera quiere DIÁLOGO para restablecer la democracia y los derechos humanos. En esta situación la conciencia y la Constitución nos obligan a todos los venezolanos -también a la Fuerza Armada- a restaurar la democracia con los votos de la mayoría y a cambiar de raíz el disparate económico y social que ha logrado récord (s) mundiales de muerte con inflación (800%), caída del PIB (19%), sostenido déficit fiscal (más del 15%) y un Gobierno que sobresale en ineptitud y corrupción. Como dice el mencionado documento episcopal,” una gran oscuridad cubre nuestro país”, “estamos viviendo situaciones dramáticas” y “todo se agrava cada día que pasa, porque no se ponen correctivos” (n.2).
La democracia es imposible sin DIÁLOGO y la reconstrucción nacional requiere de un esfuerzo de todos, también de los millones que ayer fueron chavistas, inocente y esperanzadamente. El Papa invita al necesario espíritu de DIÁLOGO y corresponde a los obispos en Venezuela que  viven la realidad, acompañar a la gente en su sufrimiento de condiciones inhumanas, exigir responsabilidades, denunciar las trampas del “diálogo” y construir puentes. Corresponde a los políticos, a la sociedad civil y sus sectores sociales concretar más esta acción con unidad y estrategia indivisible. Parece que para algunos es más  fácil atacar al Papa “comunista” que poner su parte para salir de la dictadura y  su actual y creciente miseria económica y social.



EL ENEMIGO YANQUI

Por Eduardo Casanova



Cada día a me siento más lejos de mi juvenil antiyanquismo, pero también más estupefacto ante algunas realidades de la política exterior de los gringos. Muchas son las cosas inexplicables que vi y verifiqué cuando fui Jefe del Escritorio USA, en tiempos del Canciller Arístides Calvani, cuando Marcial Pérez Chiriboga era Director de Política Internacional del MRE. Algunas las conversé con Marcial y otras con el doctor Calvani, y sobre ninguna podría decir que llegamos a entenderla. Pero en general pudimos comprender que en política exterior lo único que priva es el interés inmediato de los países, y a veces hay intereses ocultos que requerirían un estudio muy complicado para el que no hay tiempo en lo inmediato. A título de ejemplo está el interés del Departamento de Estado en que Venezuela nacionalizada la industria petrolera, que se basaba en que los magnates petroleros tenían demasiada fuerza y hacían lo que les daba la gana, aún en contra de la opinión de los políticos gringos. Eso no es difícil de entender. Al fin y al cabo se trataba de lucha por el poder, y por mucho tiempo les salió bastante bien, hasta que apareció un vendepatria, narcisista, demagogo e irresponsable que convirtió a PEDEVESA en la caja chica de la demagogia y arruinó tanto a la empresa como al país entero. Pero lo que acaba de demostrar Roger Noriega es absolutamente inexplicable. No hay forma de entender que el Departamento de Estado haya saboteado todo lo que implica sacar a Maduro del poder.
Quizá se trata de un juego perverso para mantener a un enemigo visible y tener más poder inmediato, pero hacerlo a costa de la desgracia de todos los venezolanos es una canallada que no tiene explicación posible. O quizá se trate de obligarnos a actuar sin contar con ayuda externa, pero también es excesivo eso de condenar a un pueblo entero al hambre y hasta la muerte por una razón política. Eso convierte a Obama y los Demócratas en enemigos de la democracia venezolana, en nuestros enemigos yanquis, y nos arroja en brazos de Trump y los republicanos, lo que no es nada edificante. Pero más allá de lo inmediato, debería enseñarnos que estamos solos, y que no debemos creer en ayudas externas, sino mantenernos unidos a todo trance y luchar a brazo partido contra los vendepatrias, los narcotraficantes, los chavistas y los enemigos de la democracia, vengan de donde vengan. Y mantenernos unidos hasta que hayamos vencido y no haya riesgo de retroceso. Es un mandato de la ruina total, de la mengua y de la hambruna que nos amenazan desde un horizonte demasiado cercano. Y desde la distancia lo veo con más de claridad.


lunes, 23 de enero de 2017

23 NOTAS SOBRE EL 23 DE ENERO

JESÚS "CHÚO" TORREALBA


1.- El 23 de Enero los venezolanos conmemoramos el aniversario del derrocamiento de la penúltima dictadura que sufrió nuestro país.

2.- Si bien la dictadura del 48 al 58 sale bien parada al ser comparada con el período histórico 1999-2017, sin embargo no resiste la comparación con los primeros 20 años del experimento democrático 1958-1998.

3.-En efecto, durante la primera mitad de esas cuatro décadas de democracia, la expansión con calidad de la matrícula educativa y en particular de la matrícula universitaria, la expansión de la cobertura y fortalecimiento de la calidad de la salud pública y el impulso al aparato productivo nacional bajo la política de sustitución de importaciones (todo ello soportado y financiado por una política petrolera nacionalista que entre sus logros tiene la creación de la OPEP) le dio a Venezuela el perfil de país moderno y progresista que se transformó en imán para ciudadanos de todo el mundo.

4,.-Los siguientes 20 años de democracia no tuvieron, sin embargo, la misma fortuna: La bonanza de los precios petroleros de 1973 (el precio del barril subió de 4 a 12 dólares americanos) intoxicó al Estado y a la sociedad venezolana con la falsa creencia de que vivir eternamente de la renta petrolera era posible y deseable.

5.-Esa abundancia no sólo afectó la cultura del trabajo, sino también los resortes éticos de la sociedad. Diez años después, el 18 de febrero de 1983, llegaría el Viernes Negro a despertarnos de esa falsa ilusión.

6.-Pero aunque el estremecimiento del Viernes Negro fue brusco, el despertar no fue repentino. Moroso, el país se resistía a abandonar los delirios de grandeza: Tras las dificultades vividas durante los gobiernos de Herrera y Lusinchi, una Venezuela nostálgica de la bonanza elige en 1988 a Carlos Andrés Pérez para un segundo mandato.

7.-Pero Pérez jamás aclaró que su plan real no era repetir el dispendio dadivoso de su primer gobierno, sino precisamente lo contrario: disciplinar el gasto, reducir el proteccionismo, promover la competitividad.

8.-Pretender esos cambios sobreestimando la fuerza de su prestigio político y la racionalidad técnica de su gabinete, no esforzarse en construir los consensos necesarios ni en la sociedad, ni en la clase política y ni siquiera en su propio partido, tuvo muy alto precio para CAP II y para todo el país.

9.-El descontento se hizo fecha histórica, y el 27 de febrero de 1989 el país presenció y sangró en “El Caracazo”.

10.-El “Gran Viraje” que pretendió CAP naufragó en el descontento social que a su vez abrió las puertas a los viejos rencores políticos que, disfrazados de “notables”, impulsaron la inestabilidad y le hicieron la cama al golpismo.

11.-Nuevamente en febrero, esta vez en 1992, una oscura conjura estrelló contra las puertas del Palacio Blanco un tanque de guerra, mientras comandos armados ametrallaban la vieja Casona donde se albergaban la esposa y las hijas del Presidente de la República. “Quijotada” llamaría, años después, a esa madrugada de traición y sangre su principal beneficiario.

12.-Las élites de aquel tiempo, tan ciegas como las de la ahora, no vieron las evidentes señales que planteaban el conocido dilema: “Cambio o caos”.

13.-Tras el Viernes Negro en febrero de 1983, tras el Caracazo en febrero de 1989 y la intentona de Golpe de Estado en febrero de 1992, las élites no supieron, no pudieron o no quisieron hacer los cambios que hubieran salvado a la democracia.

14.-…Y así fue como el golpista fracasado de 1992 se transformó en presidente electo en 1998. El dilema “cambio o caos” se zanjó por el caos.

15.-La misma clase media que había votado “para castigar a AD y Copei” se horrorizó con el proyecto educativo con el cual Chávez pretendía adoctrinar a sus hijos. “Con mis hijos no te metas” fue la consigna con que esa clase media inició su incursión en política, que ha resultado más larga y exigente de lo que muchos suponían por allá, a principios de los años 2000.

16.-De la ingenuidad del 2000 a los sucesos terribles del 2002, del Revocatorio en el 2004 a la suicida abstención del 2005, muchos fueron los errores cometidos hasta que, por fin, en el 2006 la lucha del pueblo venezolano por la libertad dejo los atajos de la desesperación y retomó la senda electoral.

17.-En 2007 ganamos el Referendo Constitucional; en 2008 ganamos las más importantes alcaldías y gobernaciones; en 2010 el no-chavismo ganó el voto popular en las parlamentarias; en 2012 subimos 30% la votación en las presidenciales frente a Chávez; en 2013 prácticamente empatamos 50-50, si no ganamos, frente a Maduro; en 2015 arrasamos con las dos terceras partes de la AN en las Parlamentarias.

18.-Tras todos estos logros del tantas veces despreciado “gradualismo”, llegamos al 23 de Enero de 2017, luego de pasar todo el 2016 sufriendo los efectos de una recaída en el inmediatismo, en la que algunos ofrecieron resultados “en seis meses”, promoviendo la activación de mecanismos que suponían “convocar elecciones en 30 días”. Alguien incluso llegó a decir “si no salimos de esto en 2016, en 2017 no cuenten conmigo”. Se suponía que eso era “radical”.

19.-Pero lo verdaderamente radical es el hambre del pueblo, la inseguridad atroz que asesina a un venezolano cada 18 minutos, el dolor que traspasa a los niños que mueren por falta de medicinas, la rabia que inunda a los ciudadanos que comen en los basureros.

20.-Frente a ese drama ya el Gobierno definió su política: la confrontación absurda, el “Comando AntiGolpe”, El Assaimi Vicepresidente…

21.-La política de los demócratas no es hacerle el juego a la violencia politiquera del gobierno, sino asumir “LA CALLE” ¡La calle de verdad! ¡La que lloró a sus mineros en Tumeremo! ¡La que hizo correr al déspota en Villa Rosa! ¡La que en diciembre explotó en El Callao y Ciudad Bolívar, en Guasdualito y Valera! ¡La que denunció la OLP en Barlovento! ¡La que protestó en Cariaco! ¡La que por millones aplaudió a Monseñor López Acosta ante la Divina Pastora!

22.-Esa calle con pueblo es la CALLE SOCIAL que –con dirección unitaria- puede conquistar la RUTA ELECTORAL para lograr un GOBIERNO DE UNIDAD NACIONAL capaz de hacer realidad un consensuado PROYECTO PAÍS.

23.-Ese es, en 2017, el llamado “Espíritu del 23 de Enero”: Ni la mascarada militarista que utiliza a los mártires del pasado para tapar la corrupción del presente, ni el falso radicalismo que solo encubre la impaciencia de las agendas particulares. El “Espíritu del 23 de Enero” es la unidad del pueblo, la UNIDAD DE PUEBLO CON PUEBLO, exigiendo hoy en la calle lo que mañana lograremos con los votos: ¡Nuestro derecho a vivir en libertad! ¡Palante!




Reproducido de http://www.unidadvenezuela.org/2017/01/23-notas-23-enero-jesus-chuo-torrealba/

lunes, 9 de enero de 2017

MÚSICA Y POLÍTICA


EDUARDO CASANOVA

Me había hecho el propósito de no tratar el tema que hoy trato, pero leí un artículo de Fernando Mires, muy bien escrito y documentado, como todos los que de él he leído, pero extrañamente muy mal orientado, cosa que no es frecuente en él. Quizá sea porque es un tema que en realidad no domina, pero el hecho es que, como he notado que ocurre con casi todos los que hablan o escriben del asunto, Mires se equivoca radicalmente al creer que las críticas a Gustavo Dudamel se basan en su ideología o en su entrega al desgobierno de Chávez y Maduro. Parte de mi reluctancia a tratar el tema se basa en que tengo parte de la responsabilidad de lo que ocurre con Dudamel y con el llamado Sistema, que abarca las orquestas infantiles y juveniles de Venezuela. 
Conocí a José Antonio Abreu en 1958, cuando ambos éramos estudiantes en la Universidad Católica Andrés Bello (UCAB), que funcionaba entonces en la cuadra comprendida entre las esquinas de Mijares y Jesuitas, en pleno centro de Caracas. Nos acercó la música, que en mí era una pasión y en él un oficio. 
Años después (1974), cuando yo actuaba como Director Civil y Político de la Gobernación de Caracas, oficina que manejaba todo lo relativo a la cultura en la capital de Venezuela, se me acercó Luis Morales Bance, hermano menor de un condiscípulo y buen amigo de mi infancia y adolescencia, José Enrique Morales Bance, a proponerme una idea que me pareció interesante: la creación de una Orquesta de Cámara de Caracas. Con él estaban José Antonio Abreu, Frank Di Polo y otros jóvenes músicos. Diego Arria, que era Gobernador y por lo tanto mi superior jerárquico, se opuso con decisión al proyecto y lo estranguló antes de nacer. 
Pero yo seguí en contacto con el grupo de músicos, y apoyé con entusiasmo el proyecto que entonces nació de crear una Orquesta Juvenil o Infantil. En Dinamarca, una de mis secretarias locales cuando fui primer secretario de la embajada de Venezuela y jefe de la sección consular (principios de 1968 a finales de 1970) era violinista de la orquesta juvenil, de modo que pude ver su funcionamiento de cerca, y como buen melómano, ex alumno de Antonio Lauro y de Emil Friedman, era algo que me interesaba mucho. Logré “bypassear” la negativa de Diego, y basado en que yo administraba fondos del Centro Simón Bolívar destinados a la cultura, le entregué a Abreu 100.000 (cien mil) bolívares de la época, que hoy serían unos 60.000.000 (sesenta millones) de bolívares fuertes por lo menos, y con “Pepino” Delfino, que era Director de Transporte de la Gobernación, le conseguí dos buenos autobuses para el traslado de estudiantes de las escuelas de música de Barquisimeto y Maracay de esas ciudades hacia Caracas y de regreso a ellas. Y así nació el proyecto que después se convertiría en el Sistema
No podía imaginar que Abreu, con un tesón y una habilidad admirables, lograría que miles de millones de bolívares se destinaran a hacer crecer ese proyecto hasta volverlo monstruoso, y mucho menos que en el Sistema imperarían serios elementos de corrupción que en nada lo honran. Abreu, a veces humillándose y a base de adulación, consiguió que varios despachos y gobernaciones le dieran cantidades impresionantes de dinero, que en muchos casos no fueron usados correctamente y sirvieron para darle la razón a Manuel Vicente Romero García en aquello de que “Venezuela es el país de las nulidades engreídas y las reputaciones consagradas”. 
Uno de los peores errores de Carlos Andrés Pérez fue nombrar ministro de cultura y presidente del CONAC a Abreu, que con la misma decisión que había empleado para construir su Sistema se dedicó a destruir todo lo que le hiciera sombra o competencia, con lo que Venezuela perdió muchísimo en materia musical. Entre otras destruyó a Solistas de Venezuela, agrupación en la que con Olaf Ilzins y Luis Morales Bance fui Director por casi treinta años. Lamentablemente, el segundo gobierno de Caldera no tuvo ni el tiempo ni el poder para neutralizar la obra destructiva de Abreu, y luego el país cayó en manos de Chávez, que más bien la reforzó. Abreu se dedicó a adular servilmente a Chávez y a sus adláteres y así consolidó su poder omnímodo. Y una de las demostraciones de ese poder fue la imposición del joven Gustavo Dudamel como director hasta de fama mundial. 
Dudamel no es mal director, pero está muy lejos de ser un director excelso como muchos creen que es. Y ese es el verdadero núcleo del problema. El mayor mérito de Dudamel consiste en mezclar salsa y ritmos latinos con música académica, lo que es una forma demagógica y populista de ganar adeptos. Alguna vez vi y oí una versión del Don Giovanni de Mozart en la televisión (en Film & Arts), sin saber quién dirigía la orquesta, y me pareció tan mala, tan sombría, tan antimozartiana, que lo comenté en voz alta. Y cuando las cámaras enfocaron al director me di cuenta de que era Dudamel. Era evidente que no había captado la esencia de la obra y la destrozaba sin piedad. Es algo que he conversado con verdaderos músicos en Venezuela, en USA, en Alemania, y todos coinciden en lo que afirmo: no es un mal director, sino uno de buen nivel, pero muy lejos de lo que Abreu ha sembrado como opinión bien aceitada con petrodólares. Es lógico que personas de buena fe pero de poca escuela se dejen engañar. Y es lógico que personas con buena fe y buena escuela no se dejen engañar. Pero a estos últimos se les hace peligroso decir lo que piensan, porque se estrellan contra un muro de reputaciones consagradas por nulidades engreídas. 
Lo que no es lógico es que la no aceptación de Dudamel se base en lo político. La política no tiene nada que ver con el talento. Wagner, Furtwängler y Karajan fueron deleznables en materia política, pero grandes en lo musical. Céline, Sartre y Neruda fueron muy censurables en lo político pero de altísimo nivel en lo literario. Abreu y Dudamel tienen derecho a ser chavistas y enchufados, allá ellos y sus conciencias pero eso no hace que sean peores músicos. Lo que sí hay que tener en cuenta es que Dudamel no tiene el nivel que Abreu, los chavistas y muchos inocentes sostienen que tiene. Igual el Sistema, que yo en mala hora ayudé a crear: no tiene el nivel que casi todo el mundo cree que tiene. Como dijo una vez Ibsen Martínez, los muchachos desafinan. Ha generado un mundo de corrupción que no justifica lo que se ha invertido en él. De él por lo general no salen buenos músicos, sino músicos mediocres. Cuando pase la pesadilla debe revisarse a fondo, no pensando en lo político, sino en lo musical y en lo social. Porque no era una mala idea, sino que cayó en malas manos.


martes, 27 de diciembre de 2016

LOS QUE SE QUEDAN

Ríos de tinta han corrido para explicar; mucha investigación para entender por qué se han ido cerca de dos millones de venezolanos. Quizás no tanto esfuerzo se ha mostrado para enseñar qué pasa con los que se quedan, que sienten, cuál fuerza les hace creer que aun estando conscientes de que nos hundimos en una dictadura sin piedad, valoramos como lo más importante, lo que da sentido a la vida, quedarse, permanecer, seguir, no sólo resistiendo sino comprometiéndose, reconstruyendo y oponiéndose a la destrucción.

Mucha gente pregunta “¿por qué te quedas?”, o, quizá de manera más certera, “¿cuándo te vas?”. Cada vez que recibo estos cuestionamientos, mi mente hace un cálculo matemático y bota una respuesta casi irracional: diez o mil razones para irme pero un millón para quedarme.

Y aclaro, oigo a una maestra de una escuela de una zona popular contar cómo día a día asiste a las defensas contra el hambre por parte de los niños, padres y maestros de su institución. La maestra cuenta que de cada 30 niños solo diez tienen capacidad de llevar una merienda, pero aprende cada día lo que significa el valor “compartir”. “Veo los niños compartiendo con los otros, a las maestras distribuyendo parte de sus almuerzos con aquellos niños que ellas saben que no han comido o que no van a comer cuando lleguen a sus casas. Vivo el valor compartir, entiendo el significado de la solidaridad como forma natural de relación, no en el papel y siento que cada minuto crezco como persona”.

Otro caso: se pierde una arepa de la merienda escolar que debe ser compartida entre los niños. Más tarde, un niño se acerca y confiesa: “Maestra, yo tomé la arepa, no había comido ayer, pero no me la comí toda; guardé la mitad para mi hermanito pequeño que está en la casa y no comió ayer y hoy tampoco”.

O un médico en un hospital público, explicando cómo a pesar de la crisis, de la ausencia de medicamentos, del abandono de las autoridades sanitarias, se llena de fuerza cada vez que puede atender, sanar a una persona herida, a un enfermo agravado por la imposibilidad de encontrar las medicinas que debían ser de uso corriente.

Como estas historias, existen miles de casos de vida, no de resistencia, sino de reaprender a vivir, entendernos en nuestro plan más importante: ser seres humanos capaces de mirar a los ojos del otro y entender que somos la misma encarnación espiritual.

Hay que volver la mirada a los que se quedan, a los que están fundando la Venezuela nueva y al venezolano que se alimenta de la esperanza porque contribuye a que ella exista. Al que no escatima cuando se trata de actuar de acuerdo con principios morales básicos. Los que se quedan, con su actuación, reivindican el privilegio de existir, de estar vivos, en estos momentos en que las olas de destrucción corroen todo lo que se ha fundado y aquello por lo que se ha trabajado, son los venezolanos raíces de una sociedad nueva y definitivamente mejor.

El gran esfuerzo que hacemos desde Cedice Libertad es enaltecer a los que cumplen no con su deber como algo impuesto externamente, sino con su misión: si soy maestro, médico, policía o cualquier otro oficio u ocupación, tengo que aprender a desempeñarme con honestidad, con respeto hacia aquellos a quienes debo servir.

El combustible que alimenta a los que se quedan es una esperanza activa; es el convencimiento total y absoluto de que lo que hoy nos aflige puede cambiar, o mejor dicho “podemos cambiarlo”.

No nos extrañe que mañana los funcionarios que ocupen posiciones de gobierno lo hagan con honestidad, con transparencia, sin cálculos perversos acerca de cuánto o de qué me puedo apoderar a costillas de los otros. Esto podrá ser así porque hemos aprendido cuánto daño puede hacerse a una sociedad cuando los que cuidan roban; cuando los insumos de un hospital son sustraídos; cuando la merienda de la escuela es convertida en mercancía para bachaquear o cuando en lugar de cuidar a una comunidad con mis armas y uniforme me dedico a asaltarla, a violarla, a transgredir todas las normas que rigen mi obligación de proteger.

Sin optimismos exagerados, es menester declarar que dentro de Venezuela está naciendo un nuevo país, fruto de la experiencia amarga de la corrupción, de la impiedad que puede significar robarse los recursos destinados para construir viviendas, o la dotación de un hospital para convertirlos en fortunas mal habidas hijas de la deshumanización.

Tratemos de lograr un justo medio aristotélico. Aquellos que partieron seguramente volverán cargados de conocimientos, de nuevas experiencias, del aprendizaje de la supervivencia; muchos de ellos volverán y formaran parte de nuestro nueva riqueza humana. Al mismo tiempo, reconozcamos a las legiones infinitas de venezolanos que han fortalecido sus espíritus, que permanecen incorruptos, que han aprendido lo que significa respetar y cuidar a otros. La imagen clave es la esperanza del cambio, pero un cambio que no viene a cubrirnos como una oleada, sino uno que hemos contribuido a sembrar y fortalecer “los que se quedan” y los que volverán. El tiempo pasa de sembrar petróleo a sembrar humanismo y libertad.


ISABEL PEREIRA PIZANI



Isaper@gmail.com




(Publicado originalmente en El Nacional)



sábado, 5 de noviembre de 2016

CLAUDIO CELLI: "SI FRACASA EL DIÁLOGO NACIONAL, EL CAMINO PODRÍA SER EL DE LA SANGRE"


El enviado papal a Caracas expresó su preocupación por la crítica situación en el país y advirtió que Francisco tomó un riesgo grande






ROMA."Si fracasa el diálogo nacional entre el gobierno venezolano y la oposición, no es el Papa sino el pueblo de Venezuela el que va a perder, porque el camino podría ser el de la sangre."
Monseñor Claudio Maria Celli, uno de los diplomáticos más experimentados de la Santa Sede, acaba de volver de Caracas y no oculta su preocupación. En su despacho de Villa Nazareth, su residencia de Roma, recibe todo el tiempo información desde la capital venezolana. Presidente emérito del Pontificio Consejo para las Comunicaciones Sociales, de 75 años y experto en China y Vietnam, Celli fue nombrado por Francisco como su enviado especial a Venezuela. La misión es a todas luces difícil: a través de un diálogo nacional, apagar esa bomba de tiempo que es hoy el país que gobierna Nicolás Maduro.
Según contó a LA NACION, las 48 horas que pasó a principios de semana en Caracas fueron agotadoras. Luego de una primera reunión que duró hasta las 2 de la mañana del lunes, el gobierno y la oposición acordaron poner en marcha cuatro mesas temáticas para destrabar la situación.
"Cuando me reuní con los representantes de la oposición, en la mañana del lunes, les dije claramente: «Mi miedo es que haya muertos en la manifestación del jueves. Y si hay muertos, el diálogo, ¿qué diálogo es?». La oposición reflexionó y gracias a Dios suspendieron esta manifestación", contó Celli.
-Usted estuvo dos veces reunido con Maduro. ¿Cómo le fue?
-En la primera reunión el presidente me dijo: «Le prometí al Papa que voy a dialogar y cumpliré la promesa ». En la segunda, que me pidió él y que fue al día siguiente de la primera reunión plenaria, le dije: «Señor presidente, esta mañana me encontré con la oposición y hay tres pedidos. Hay que dar señales y estas no necesitan tiempos bíblicos. Hay que dar señales de que el diálogo es el único camino, y que se puede recorrer en este momento». Se lo dije muy claramente.
-¿Cómo encontró el país?
-Es indudable que la situación está muy fea. No solamente a nivel político, sino a nivel social, económico. No hay comida, no hay medicinas. Es innegable que el país está enfrentando una situación muy difícil.
-Usted va a regresar el 11 de noviembre para revisar los primeros trabajos de las mesas temáticas, pero la distensión lograda parece haberse evaporado: Maduro llamó «terroristas» a los dirigentes de Voluntad Popular, y pareció relativizar el diálogo al decir que «la revolución es irreversible»...
-Yo había pedido evitar expresiones violentas y agresivas. Empleé un término: un lenguaje des-armado. El problema es que estas cosas son más fuertes que ellos.
-La situación le pareció peor de lo que se había imaginado?
-Hay militares por doquier. En las partes de Caracas por las que pasé hay retenes en todos lados, policías, militares. La misma noche que llegué al aeropuerto había un bloqueo de policías cerca de la nunciatura que nos paró para ver quiénes éramos. Y el secretario de la nunciatura que manejaba el auto dijo: «¿Pero no ha visto la placa diplomática?».
-¿La Santa Sede considera esto como una mediación?
-No es una mediación. La Santa Sede acompaña.
-El Papa está tomando un riesgo muy grande porque el diálogo puede fracasar en cualquier momento...
-No cabe duda.
-En ese sentido, ¿es optimista o pesimista?
-Yo estoy y me voy a jugar. El problema es que yo soy un acompañante. Una cosa es cierta: el Papa goza de un gran prestigio. Las dos partes, así como los cuatro ex presidentes que acompañan [Ernesto Samper, José Luis Rodríguez Zapatero, Leonel Fernández y Martín Torrijos] me dijeron claramente que si no estuviese la Santa Sede, la oposición no se encontraría con el gobierno. Y las dos partes comprenden que o embocan el camino de la violencia o embocan el del diálogo.
-¿Es una misión imposible la que le dieron?
-Yo espero que no. Estoy rezando por esto. El problema no es que la Santa Sede pierda la cara, es el pueblo venezolano el que se hunde más. Porque si acaso en una delegación o la otra quieren terminar con el diálogo, no es el Papa sino el pueblo venezolano el que va a perder, porque el camino podría verdaderamente ser el de la sangre. Y hay gente que no tiene miedo de que haya derramamiento de sangre. Esto es lo que me preocupa. Francisco está jugando un papel muy fuerte. Corremos un riesgo. Vamos a ver, que Dios nos ayude.
 LA NACION SÁBADO 05 DE NOVIEMBRE DE 2016