martes, 6 de junio de 2017

COMUNICADO JESUITAS DE VENEZUELA

El P. Rafael Garrido, Provincial de la Compañía de Jesús, en nombre de los jesuitas de Venezuela, se dirige a la opinión pública para emitir el siguiente comunicado: Junto con la inmensa mayoría de los venezolanos, nosotros religiosos de la Compañía de Jesús en Venezuela estamos horrorizados con la realidad de miseria, persecución, exilio y muerte que estamos viviendo. Ante Jesús crucificado y el pueblo crucificado nos preguntamos ¿qué hemos hecho y hacemos por Venezuela y qué debemos hacer para que los venezolanos cuanto antes superemos esta situación y emprendamos el camino de vida para todos? Agradecemos a nuestros obispos que, unidos a la Santa Sede, han levantado, con claridad y valentía,su voz de venezolanos seguidores de Jesús y de pastores exigiendo un rápido y profundo cambio de esta realidad de muerte causada por el empeño en imponer un proyecto totalitario que ha fracasado en todas partes. El Papa Francisco y la Santa Sede nos dicen “Mientras me uno al dolor de los familiares de las víctimas, para quienes aseguro oraciones de sufragio, dirijo un apremiante llamamiento al gobierno y a todos los componentes de la sociedad venezolana para que se evite cualquier ulterior forma de violencia, sean respetados los derechos humanos y se busquen soluciones negociadas a la grave crisis humanitaria, social, política y económica que está agotando a la población”. Nuestros obispos subrayan que no saldremos de la ruptura democrática mientras no sean respetadas la Constitución y los derechos humanos, se mantenga anulada a la Asamblea Nacional electa, sigan y se incrementen el número de presos, exiliados y perseguidos políticos, y no se realicen elecciones libres para que el pueblo soberano elija sus representantes en todos los niveles e instancias, como lo exige la Constitución. La iglesia, interpretando el clamor del pueblo, exige la inmediata apertura de la ayuda humanitaria internacional en medicinas y alimentos y la pronta apertura a todas las iniciativas para la activación de una economía productiva con libre iniciativa comprometida con el bien común y una Fuerza Armada no partidista que respete y defienda la Constitución. Nosotros los jesuitas en esta dramática hora nos sentimos llamados a acompañar a la gente y a sacar lo mejor de lo que hemos recibido de Jesús de Nazaret y su Iglesia: poner a los pobres de Venezuela en el centro de nuestras vidas y trabajo y aportar el espíritu del Evangelio para discernir los caminos de vida con el fin de lograr la necesaria reconciliación de todos los venezolanos. Sólo el amor construye; el odio mata, divide y destruye. Pedimos a los venezolanos de diversos sectores, mirar al rostro dolorido de quienes consideran estar más lejos y en nombre de Jesús abrazarlos para juntos rescatar la democracia y la pacífica construcción del bien común. No seremos capaces de producir la nueva Venezuela unida, honesta y productiva mientras no estemos convencidos de que los pobres deben estar en el centro de la nueva Venezuela democrática como sujetos activos de la política y de la economía. El eje central de la Venezuela productiva ha de ser la oportunidad de trabajo digno para todos en la producción exitosa en nuestras fábricas, campos abandonados y centros de servicios. Prolongar la actual dramática situación con jóvenes sin esperanza, exiliados y perseguidos, resulta criminal. El tiempo urge y debemos buscar sin demora la transición a una Venezuela reconciliada e inclusiva. Cada día que se demora aumenta la muerte y la miseria, el éxodo y la desesperanza. Con gran dolor, lamentamos el asesinato de jóvenes durante los últimos meses. La Compañía de Jesús tiene una presencia educativa variada en universidades, colegios, centros educativos populares de Fe y Alegría… Desde ahí queremos levantar un grito de alarma y de esperanza: se está ahogando la buena educación y con ello el futuro de los niños y jóvenes, tanto en la formación de personas en sus competencias profesionales, como en su formación en valores cimentados en el amor y la solidaridad. Faltan educadoras y educadores, se está matando su tan necesaria vocación y se ahogan las instituciones educativas. Nada es más urgente e imprescindible que la renovación de toda la educación con una amplia invitación a que la sociedad entera sienta y desarrolle su responsabilidad educativa, junto con su estado democrático. Necesitamos que florezcan múltiples iniciativas apoyadas por el presupuesto público y por las empresas productivas con colaboración activa de las familias en su mantenimiento y desarrollo integral. Con una pobre educación para los pobres Venezuela no tiene futuro. Lamentablemente la educación en todos los sectores y niveles vive en una gran crisis. Los jesuitas trabajamos junto con decenas de miles de personas, animados por la vida, vocación y trabajo “a mayor gloria de Dios”. Jesús nos enseña que la mayor gloria de Dios es que vivan dignamente los hombres y mujeres y que esa nueva vida no es posible construirla con el odio y la muerte. Agradecemos su generoso trabajo en condiciones difíciles y con recursos económicos precarios. En esta hora los venezolanos no claman por el cambio de la Constitución, sino por su cumplimiento. Como muy bien han dicho los obispos, ahora una Asamblea Constituyente es innecesaria y contraproducente: “Lo que necesita y reclama el pueblo, en primer lugar, es comida, medicinas, seguridad, paz y elecciones justas”. Nuestro seguimiento de Jesús en esta ahora trágica nos llama a que el lema ignaciano "en todo amar y servir" se centre en la pronta superación de esta agonía y en la renovación espiritual empeñada en la reconciliación y encuentro como constructores de la nueva Venezuela de esperanza y vida. Pedimos al Espíritu Santo que nos confirme en la construcción de un país con posibilidad de vida digna para todos. P. Rafael Garrido, S.J. Provincial de la Compañía de Jesús en Venezuela 05/06/2017

lunes, 5 de junio de 2017

domingo, 4 de junio de 2017

COMUNICADO DE LOS ESTUDIANTES A LA RESISTENCIA DE VENEZUELA

Luis Ugalde

El régimen ha decidido matar  su “mejor constitución del mundo”.  Para no seguir violándola, decide librarse de ella asesinándola. Mejor matarla y hacer otra sumisa y dictatorial. Con ese propósito Maduro -usurpando un poder que no tiene- convocó a una Asamblea Nacional Constituyente. Maduro es usurpador porque él no es el pueblo y sólo “el pueblo de Venezuela es el depositario del poder constituyente originario” y sólo éste “puede convocar a una Asamblea Nacional Constituyente con el objeto de transformar el Estado, crear un nuevo ordenamiento jurídico y una nueva Constitución (art. 347). Cuando Venezuela clama indignada por el brutal empobrecimiento por falta de comida y medicinas, alto costo de la vida, inseguridad, persecución y exilio, es una burla cruel agravar estos problemas y decir que se necesita una nueva constitución para resolverlos. El régimen la quiere para impedir elecciones con voto libre, universal y secreto del pueblo entero  para acallar del todo su grito y eliminar “los poderes constituidos” no serviles.  
En el fascismo y en el comunismo el Jefe es el soberano, que se autoproclama como la suprema encarnación del pueblo. Maduro no es el pueblo, como no lo eran Hitler y Stalin, pero el pueblo – afirman esos dictadores- se encuentra con su verdadera esencia al identificarse con el Caudillo.
Todo el poder para los soviets, dijeron los bolcheviques a partir de 1917; todo el poder para los consejos de obreros, campesinos, soldados… Poder popular ascendente desde la base hasta la cúspide de la Unión Soviética. En la realidad -fuera de los primeros momentos revolucionarios – todo el poder fue para el Jefe de Estado, llámese Stalin, Mao o Castro. El Partido único comunista manda en el país, en el partido manda su Comité Central y en éste su Secretario General. El partido, la burocracia, los cargos y los soviets o consejos, todos deben convertirse en “correas de transmisión” de las órdenes de arriba. La Constitución, como instrumento dócil del poder dictatorial, consagra esa realidad, con líder único, omnipotente y permanente. Castro en Cuba, era jefe vitalicio del partido, del gobierno y del estado. Sociedad totalitaria donde el Estado-gobierno-partido es el único empresario, el único educador, el único comunicador… Todos los demás son buenos si adoran a ese ídolo y comulgan de ese sacramento; malos y enemigos sin derechos, si disienten.
El año 2007 el pueblo de Venezuela logró derrotar con votos la imposición de la  constitución cubanoide y el Jefe se vio obligado a reconocer la derrota. En diciembre de 2015 con la estrepitosa derrota en las elecciones para la Asamblea Nacional, el régimen comprendió que nunca más podría ganar elecciones con voto libre, secreto y universal. Su legitimidad estaba perdida a causa de la evidente ruina, ineptitud y corrupción; el 80% de los venezolanos está convencido de que con este régimen y modelo llegó la muerte de toda esperanza.
Conclusión: hay que anular la AN, evitar las elecciones democráticas y aplicar la tenaza jurídico-militar que legisle y reprima al gusto y necesidad del Ejecutivo. Pero ¿qué hacer con la constitución democrática de 1999 que sigue molestando? Hay que acabarla con una nueva “constituyente originaria” (que puede barrer con todo lo “constituido”) Pero, como el pueblo pide a gritos la aplicación de los principios e ideales humanitarios de esa constitución y no su eliminación, no queda más alternativa: que Maduro usurpe el derecho de convocarla y elabore las “bases comiciales” en laboratorios gubernamentales. El CNE esperaba de rodillas para aplicar de inmediato fórmulas mágicas para que una minoría sumisa de menos de 20% se imponga a la mayoría. Recordemos que en los países comunistas el gobierno siempre ganaba sus peculiares elecciones con una votación entre 93 y 97 por ciento. Por eso el madurismo ha decidido  cambiar las reglas del juego y pasar a jugar con otro tablero hecho a su imagen y control. No más elecciones con voto universal y secreto, sino voto sectorial parcial que permita a la minoría decidir como si fuera mayoría.
Los venezolanos queremos comida, trabajo, ingresos suficientes, medicinas y salud, seguridad, paz, libertad… No una nueva constitución, sino el cumplimento de la que tenemos. Pero  esta dictadura necesita nueva constitución, por eso ha decidido asesinar a la Bolivariana y el CNE vergonzosamente se apresura a hacer los mandados del Ejecutivo. La sociedad venezolana, los demócratas todos (chavistas o no) estamos obligados a impedir este crimen con preaviso. Como dice el artículo 333 todo ciudadano “tendrá el deber de colaborar en el restablecimiento de su efectiva vigencia” y el pueblo de Venezuela “desconocerá cualquier régimen, legislación o autoridad que contraríe los valores, principios y garantías democráticos o menoscabe los derechos humanos”.  Al convocar la Constituyente el régimen dictatorial anuncia su decidida voluntad de matar la  constitución que viene violando sistemáticamente, y el pueblo demócrata de Venezuela está obligado a “desconocer cualquier régimen, legislación o autoridad que contraríe los valores, principios y garantías democráticos  o menoscabe los derechos humanos(art. 350).


 Caracas, 5 de junio de 2017.

jueves, 27 de abril de 2017

Más valen cicatrices por valiente, que piel intacta por cobarde.

A pesar del debate que se ha llevado a cabo las últimas semanas acerca de reiniciar las actividades escolares o no, hoy, nosotras las alumnas de 5to Año del Colegio Cristo Rey de Altamira, asumimos con madurez la responsabilidad que implica este llamado de no reincorporarnos a las actividades escolares. Para esto, pedimos el apoyo de nuestros representantes y de los profesores de la institución.
Muchos dicen que la educación está por encima de cualquier cosa pero, ¿de qué nos va a servir si no tenemos país? Creemos fielmente que en este momento las prioridades son otras. El destino de nuestro país está en juego y volver a la rutina sería decirle a la madre de Juan Pernalete, a la de Jairo Ortiz, o a la de Daniel Colmenares (entre muchas más), que la muerte de sus hijos fue en vano, que aquellos jóvenes valientes que salieron a marchar y a luchar en nombre de todos los venezolanos, murieron por un país que no los supo respaldar y que su muerte no será honrada. 
Como jóvenes que somos tenemos sueños e ilusiones, estamos llenas de esperanza y de fuerza, somos valientes y tenemos las ganas de luchar por el futuro que merecemos, por la vejez de nuestros padres, por la infancia, de lo que en un futuro, serán nuestros hijos y por los que hoy en día son los tuyos. Por eso tomamos la decisión de hacer este llamado. 
Mamá, papá, no lloren cuando me vaya a marchar, no me pidan que no salga a la calle, no me pidan que me quede en casa, porque ya no soy cobarde, porque ese miedo que sentía, me lo quitaron a golpes y con gas, es por eso hoy soy más valiente que ayer, porque el futuro de este país está en nuestros hombros y ese peso no se iguala a la dictadura de la que tú, yo y todos nuestros hermanos somos esclavos, pues, más valen cicatrices por valiente, que piel intacta por cobarde. 
Mamá no llores porque me fui a marchar, que yo lloro porque me arrebataron la infancia, pero tranquila que no voy a permitir que me roben el futuro. Alégrate y sonríe, porque a Venezuela la respalda una juventud que no se va a dejar pisotear. 
Queremos unidad, queremos reconciliación, aquí no hay bandos, los invitamos a dejar el resentimiento a un lado porque aquí todos somos venezolanos, todos nacimos en esta tierra y nos guste o no, llevamos la misma bandera tatuada en el pecho; sin importar nuestra inclinación política, un orgullo nos invade cada vez que escuchamos nuestro Himno Nacional. Porque tanto tú como yo somos las playas de agua cristalina de arena blanca, somos las montañas que cubren la ciudad de Caracas, somos dueños de aquellos Tepuyes, aquellos que llaman templo de Dioses, somos parte de la nieve de los páramos. Pero así como nos sentimos orgullosos de ser parte de tantas bendiciones, somos partícipes de tantas otras barbaridades, porque somos también cada niño que pasa hambre en la calle, somos cada anciano que no consigue sus medicamentos, somos cada madre que hace horas de cola para alimentar a sus hijos y somos cada padre al que no le alcanza el sueldo para mantener a su familia. No salimos a marchar por un bando político, salimos a marchar por Venezuela, por su gente, porque todos queremos libertad y pedimos a gritos justicia. 
Hoy, nosotras las alumnas de 5to Año del Colegio Cristo Rey de Altamira alzamos la voz en nombre de todo el alumnado, en nombre de cada uno de los Venezolanos que permanece callado por miedo a las consecuencias de su grito. Hoy expresamos todo nuestro apoyo a los familiares de aquellos jóvenes que, al igual que nosotras, han estado protestando por el país que soñamos. Hoy expresamos todo nuestro apoyo y solidaridad hacia los líderes que han estado tragando bombas y recibiendo golpes y les decimos que seguiremos con ustedes en la calle. Por último, queridos profesores, también marchamos por ustedes, porque son dignos de tanto y se conforman con tan poco, les decimos, son ejemplo y un motivo de lucha.
5to año-Promoción 50, Colegio Cristo Rey de Altamira
Caracas, 27 de abril de 2017


sábado, 18 de febrero de 2017

EL PAPA COMO CHIVO EXPIATORIO

LUIS UGALDE
17 de febrero de 2017 05:00 am


La psicología de derrotados parece apoderarse de  algunos  opositores que, incapaces de asumir las propias responsabilidades en el desastre reinante,  buscan chivos expiatorios para cargarles sus culpas. Para algunos ese chivo expiatorio del hambre y de la dictadura en Venezuela es nada menos que el papa Francisco y su perverso deseo de salvar al régimen comunista. Así lo escriben.
Podemos entender que el régimen trate de culpar de su estrepitoso fracaso al imperio, a la oligarquía capitalista, al golpe económico y, ahora, a la Iglesia venezolana a la que acusa de haberse convertido en vulgar partido político opositor. Al gobierno no le gusta la Iglesia y no escogió al Vaticano entre sus amigos “facilitadores” del diálogo; los demócratas en cambio no se fiaban de los nombrados unilateralmente por el gobierno y proponían otros, entre ellos algún representante del Vaticano. Meses después, apretado por la situación  y las protestas, el Gobierno dijo sí al representante pontificio y se preparó para manipular la escena del mal llamado “diálogo”. A los demócratas les faltó unidad y claridad sobre quién, para qué y cómo dialogar para rescatar los derechos humanos y la Constitución. También en la facilitación de la Iglesia faltó acuerdo y precisión, pero se corrigió pronto y el Secretario del Estado Vaticano envió una contundente carta denunciando al gobierno  por  incumplir los cuatro puntos claves del primer encuentro, y, por eso, el representante pontificio no ha vuelto. Voceros del régimen respondieron airadamente a esta carta y la respuesta oficial -que no se ha hecho pública- fue grosera. Pero con astucia el Régimen decidió no enfrentarse a la Iglesia, sino jugar a  dividirla entre el buen Papa y la mala Conferencia Episcopal.  Según ellos, la Conferencia Episcopal con su durísima documento crítico (13-01-17) de la realidad nacional demuestra su rebeldía contra el Papa, mientras que el Gobierno devotamente lo apoya promoviendo el diálogo cristiano que él recomienda. Así mismo dirán que  la insolente carta de “un tal Parolín” (cardenal Secretario del Estado Vaticano) es una cosa y otra el Papa. La maniobra divisoria es burda, pero torpemente algunos opositores la hacen suya, trastocando los papeles: el Papa es el malo y los obispos los buenos. Hay dos iglesias.
Entendemos que el régimen juegue a la división de la Iglesia, pero la verdad es que no hay carta del Secretario de Estado Vaticano sin acuerdo con el Episcopado venezolano y, mucho menos, sin respaldo del Papa. “Divide y vencerás” es el juego que quiere el Régimen y  promueve actos de agresión contra personas y templos representativos del catolicismo venezolano. Pero es incompresible que haya opositores que se vuelvan voceros de esta maniobra gubernamental y enfilen sus cañones verbales contra el Papa “comunista”. Incluso llegan a presentar las cosas como si la eliminación del Revocatorio presidencial (decisión muy anterior a todo “diálogo”) fuera culpa del Papa. ¡Hasta la OEA estaría paralizada por el Papa!
La verdad de los hechos es otra: el Régimen antes del “diálogo” decidió eliminar el Revocatorio, suspender las elecciones de gobernadores en 2016 y toda elección, mientras haya peligro de perderla. Dejaba-por ahora- abiertas las presidenciales de fines de 2018, con la esperanza de que mejore la popularidad gubernamental. Como no mejorará, se deberán suprimir o hacerlas  con los demócratas atados de pies y manos. Desde ahora el CNE y el TSJ están preparando las sogas  y maniatando la democracia.
Una cosa es el DIÁLOGO y otra este “diálogo” desnaturalizado. No hay democracia sin DIÁLOGO, parlamento, discusión y acuerdos para el bien común. Toda constitución democrática es DIÁLOGO. Al contrario, la dictadura es imposición por la fuerza y anulación del adversario y si usa el “diálogo” es como engaño para mantenerse en el poder; de ninguna manera quiere DIÁLOGO para restablecer la democracia y los derechos humanos. En esta situación la conciencia y la Constitución nos obligan a todos los venezolanos -también a la Fuerza Armada- a restaurar la democracia con los votos de la mayoría y a cambiar de raíz el disparate económico y social que ha logrado récord (s) mundiales de muerte con inflación (800%), caída del PIB (19%), sostenido déficit fiscal (más del 15%) y un Gobierno que sobresale en ineptitud y corrupción. Como dice el mencionado documento episcopal,” una gran oscuridad cubre nuestro país”, “estamos viviendo situaciones dramáticas” y “todo se agrava cada día que pasa, porque no se ponen correctivos” (n.2).
La democracia es imposible sin DIÁLOGO y la reconstrucción nacional requiere de un esfuerzo de todos, también de los millones que ayer fueron chavistas, inocente y esperanzadamente. El Papa invita al necesario espíritu de DIÁLOGO y corresponde a los obispos en Venezuela que  viven la realidad, acompañar a la gente en su sufrimiento de condiciones inhumanas, exigir responsabilidades, denunciar las trampas del “diálogo” y construir puentes. Corresponde a los políticos, a la sociedad civil y sus sectores sociales concretar más esta acción con unidad y estrategia indivisible. Parece que para algunos es más  fácil atacar al Papa “comunista” que poner su parte para salir de la dictadura y  su actual y creciente miseria económica y social.



EL ENEMIGO YANQUI

Por Eduardo Casanova



Cada día a me siento más lejos de mi juvenil antiyanquismo, pero también más estupefacto ante algunas realidades de la política exterior de los gringos. Muchas son las cosas inexplicables que vi y verifiqué cuando fui Jefe del Escritorio USA, en tiempos del Canciller Arístides Calvani, cuando Marcial Pérez Chiriboga era Director de Política Internacional del MRE. Algunas las conversé con Marcial y otras con el doctor Calvani, y sobre ninguna podría decir que llegamos a entenderla. Pero en general pudimos comprender que en política exterior lo único que priva es el interés inmediato de los países, y a veces hay intereses ocultos que requerirían un estudio muy complicado para el que no hay tiempo en lo inmediato. A título de ejemplo está el interés del Departamento de Estado en que Venezuela nacionalizada la industria petrolera, que se basaba en que los magnates petroleros tenían demasiada fuerza y hacían lo que les daba la gana, aún en contra de la opinión de los políticos gringos. Eso no es difícil de entender. Al fin y al cabo se trataba de lucha por el poder, y por mucho tiempo les salió bastante bien, hasta que apareció un vendepatria, narcisista, demagogo e irresponsable que convirtió a PEDEVESA en la caja chica de la demagogia y arruinó tanto a la empresa como al país entero. Pero lo que acaba de demostrar Roger Noriega es absolutamente inexplicable. No hay forma de entender que el Departamento de Estado haya saboteado todo lo que implica sacar a Maduro del poder.
Quizá se trata de un juego perverso para mantener a un enemigo visible y tener más poder inmediato, pero hacerlo a costa de la desgracia de todos los venezolanos es una canallada que no tiene explicación posible. O quizá se trate de obligarnos a actuar sin contar con ayuda externa, pero también es excesivo eso de condenar a un pueblo entero al hambre y hasta la muerte por una razón política. Eso convierte a Obama y los Demócratas en enemigos de la democracia venezolana, en nuestros enemigos yanquis, y nos arroja en brazos de Trump y los republicanos, lo que no es nada edificante. Pero más allá de lo inmediato, debería enseñarnos que estamos solos, y que no debemos creer en ayudas externas, sino mantenernos unidos a todo trance y luchar a brazo partido contra los vendepatrias, los narcotraficantes, los chavistas y los enemigos de la democracia, vengan de donde vengan. Y mantenernos unidos hasta que hayamos vencido y no haya riesgo de retroceso. Es un mandato de la ruina total, de la mengua y de la hambruna que nos amenazan desde un horizonte demasiado cercano. Y desde la distancia lo veo con más de claridad.


lunes, 23 de enero de 2017

23 NOTAS SOBRE EL 23 DE ENERO

JESÚS "CHÚO" TORREALBA


1.- El 23 de Enero los venezolanos conmemoramos el aniversario del derrocamiento de la penúltima dictadura que sufrió nuestro país.

2.- Si bien la dictadura del 48 al 58 sale bien parada al ser comparada con el período histórico 1999-2017, sin embargo no resiste la comparación con los primeros 20 años del experimento democrático 1958-1998.

3.-En efecto, durante la primera mitad de esas cuatro décadas de democracia, la expansión con calidad de la matrícula educativa y en particular de la matrícula universitaria, la expansión de la cobertura y fortalecimiento de la calidad de la salud pública y el impulso al aparato productivo nacional bajo la política de sustitución de importaciones (todo ello soportado y financiado por una política petrolera nacionalista que entre sus logros tiene la creación de la OPEP) le dio a Venezuela el perfil de país moderno y progresista que se transformó en imán para ciudadanos de todo el mundo.

4,.-Los siguientes 20 años de democracia no tuvieron, sin embargo, la misma fortuna: La bonanza de los precios petroleros de 1973 (el precio del barril subió de 4 a 12 dólares americanos) intoxicó al Estado y a la sociedad venezolana con la falsa creencia de que vivir eternamente de la renta petrolera era posible y deseable.

5.-Esa abundancia no sólo afectó la cultura del trabajo, sino también los resortes éticos de la sociedad. Diez años después, el 18 de febrero de 1983, llegaría el Viernes Negro a despertarnos de esa falsa ilusión.

6.-Pero aunque el estremecimiento del Viernes Negro fue brusco, el despertar no fue repentino. Moroso, el país se resistía a abandonar los delirios de grandeza: Tras las dificultades vividas durante los gobiernos de Herrera y Lusinchi, una Venezuela nostálgica de la bonanza elige en 1988 a Carlos Andrés Pérez para un segundo mandato.

7.-Pero Pérez jamás aclaró que su plan real no era repetir el dispendio dadivoso de su primer gobierno, sino precisamente lo contrario: disciplinar el gasto, reducir el proteccionismo, promover la competitividad.

8.-Pretender esos cambios sobreestimando la fuerza de su prestigio político y la racionalidad técnica de su gabinete, no esforzarse en construir los consensos necesarios ni en la sociedad, ni en la clase política y ni siquiera en su propio partido, tuvo muy alto precio para CAP II y para todo el país.

9.-El descontento se hizo fecha histórica, y el 27 de febrero de 1989 el país presenció y sangró en “El Caracazo”.

10.-El “Gran Viraje” que pretendió CAP naufragó en el descontento social que a su vez abrió las puertas a los viejos rencores políticos que, disfrazados de “notables”, impulsaron la inestabilidad y le hicieron la cama al golpismo.

11.-Nuevamente en febrero, esta vez en 1992, una oscura conjura estrelló contra las puertas del Palacio Blanco un tanque de guerra, mientras comandos armados ametrallaban la vieja Casona donde se albergaban la esposa y las hijas del Presidente de la República. “Quijotada” llamaría, años después, a esa madrugada de traición y sangre su principal beneficiario.

12.-Las élites de aquel tiempo, tan ciegas como las de la ahora, no vieron las evidentes señales que planteaban el conocido dilema: “Cambio o caos”.

13.-Tras el Viernes Negro en febrero de 1983, tras el Caracazo en febrero de 1989 y la intentona de Golpe de Estado en febrero de 1992, las élites no supieron, no pudieron o no quisieron hacer los cambios que hubieran salvado a la democracia.

14.-…Y así fue como el golpista fracasado de 1992 se transformó en presidente electo en 1998. El dilema “cambio o caos” se zanjó por el caos.

15.-La misma clase media que había votado “para castigar a AD y Copei” se horrorizó con el proyecto educativo con el cual Chávez pretendía adoctrinar a sus hijos. “Con mis hijos no te metas” fue la consigna con que esa clase media inició su incursión en política, que ha resultado más larga y exigente de lo que muchos suponían por allá, a principios de los años 2000.

16.-De la ingenuidad del 2000 a los sucesos terribles del 2002, del Revocatorio en el 2004 a la suicida abstención del 2005, muchos fueron los errores cometidos hasta que, por fin, en el 2006 la lucha del pueblo venezolano por la libertad dejo los atajos de la desesperación y retomó la senda electoral.

17.-En 2007 ganamos el Referendo Constitucional; en 2008 ganamos las más importantes alcaldías y gobernaciones; en 2010 el no-chavismo ganó el voto popular en las parlamentarias; en 2012 subimos 30% la votación en las presidenciales frente a Chávez; en 2013 prácticamente empatamos 50-50, si no ganamos, frente a Maduro; en 2015 arrasamos con las dos terceras partes de la AN en las Parlamentarias.

18.-Tras todos estos logros del tantas veces despreciado “gradualismo”, llegamos al 23 de Enero de 2017, luego de pasar todo el 2016 sufriendo los efectos de una recaída en el inmediatismo, en la que algunos ofrecieron resultados “en seis meses”, promoviendo la activación de mecanismos que suponían “convocar elecciones en 30 días”. Alguien incluso llegó a decir “si no salimos de esto en 2016, en 2017 no cuenten conmigo”. Se suponía que eso era “radical”.

19.-Pero lo verdaderamente radical es el hambre del pueblo, la inseguridad atroz que asesina a un venezolano cada 18 minutos, el dolor que traspasa a los niños que mueren por falta de medicinas, la rabia que inunda a los ciudadanos que comen en los basureros.

20.-Frente a ese drama ya el Gobierno definió su política: la confrontación absurda, el “Comando AntiGolpe”, El Assaimi Vicepresidente…

21.-La política de los demócratas no es hacerle el juego a la violencia politiquera del gobierno, sino asumir “LA CALLE” ¡La calle de verdad! ¡La que lloró a sus mineros en Tumeremo! ¡La que hizo correr al déspota en Villa Rosa! ¡La que en diciembre explotó en El Callao y Ciudad Bolívar, en Guasdualito y Valera! ¡La que denunció la OLP en Barlovento! ¡La que protestó en Cariaco! ¡La que por millones aplaudió a Monseñor López Acosta ante la Divina Pastora!

22.-Esa calle con pueblo es la CALLE SOCIAL que –con dirección unitaria- puede conquistar la RUTA ELECTORAL para lograr un GOBIERNO DE UNIDAD NACIONAL capaz de hacer realidad un consensuado PROYECTO PAÍS.

23.-Ese es, en 2017, el llamado “Espíritu del 23 de Enero”: Ni la mascarada militarista que utiliza a los mártires del pasado para tapar la corrupción del presente, ni el falso radicalismo que solo encubre la impaciencia de las agendas particulares. El “Espíritu del 23 de Enero” es la unidad del pueblo, la UNIDAD DE PUEBLO CON PUEBLO, exigiendo hoy en la calle lo que mañana lograremos con los votos: ¡Nuestro derecho a vivir en libertad! ¡Palante!




Reproducido de http://www.unidadvenezuela.org/2017/01/23-notas-23-enero-jesus-chuo-torrealba/