martes, 4 de agosto de 2015

NO DEBEMOS ACOSTUMBRARNOS Y MUCHO MENOS RESIGNARNOS


                                                                        MARÍA YANES
Escribo estas líneas con mucha preocupación y alarma, pero sobre todo producto de mis
propias reflexiones ante la situación tan grave que estamos atravesando todos los venezolanos sin excepción. Mi gran angustia está centrada en la actitud que ha asumido la gran mayoría de la Sociedad Civil ante esta penosa realidad: el acostumbrarse a la crisis general que no deja de tocar ningún aspecto de la vida cotidiana y que afecta de manera importante el grado de bienestar del ciudadano venezolano. En la Venezuela de la mal llamada “Cuarta República”, aquella comprendida durante los gobiernos democráticos desde la caída de la Dictadura del General Marcos Pérez Jiménez hasta el año 1999, en los cuales se cumplía con el artículo de la Constitución referido a la alternabilidad de los gobiernos como una de las bases de la democracia, nunca se vivieron estas circunstancias tan dolorosas, tanto así que para muchos la frase “nunca sabíamos lo que teníamos
hasta que lo perdimos” es utilizada como una expresión que refleja impotencia, desasosiego y tristeza. La democracia no es perfecta, sin embargo es el sistema político a través del cual se nos permite mediante elecciones libres, universales, directas y secretas, elegir a quienes van a gobernar por un período de tiempo determinado. Considero además, que una de sus principales funciones es el respeto a los derechos humanos que están establecidos en la Organización de las Naciones Unidas. Aunque no soy politóloga, como ciudadana común y profundamente demócrata, defiendo este significado de democracia. Añoro una Venezuela democrática en la cual se nos respete el derecho a elegir libremente y con trasparencia a nuestros gobernantes cumpliendo con la alternabilidad de poder contemplada en el artículo N° 6 de nuestra Constitución; que se respete el derecho a la libertad de pensamiento, libertad de expresión, alimentación, salud, seguridad, el debido proceso y defensa en el sistema judicial, en fin, todos los
derechos humanos universales. No obstante, nos estamos acostumbrando al desabastecimiento, a soportar largas y penosas colas para comprar un producto básico, a recorrer varias redes de farmacias para poder encontrar el medicamento que necesitamos, a la censura de los medios de comunicación, a la inseguridad que nos obliga a encerrarnos en nuestras casas desde primeras horas de la noche, a la sensación de sentirnos desprotegidos para una adecuada atención en salud ante la gran escasez de insumos y materiales médicos, tanto en el sector público y ahora en el privado, al miedo de no tener un derecho libre a la defensa, a que sin darnos cuenta hemos perdido nuestros derechos,
y que la crisis económica tan grave en la cual está sumida Venezuela sea producto de una supuesta “Guerra Económica” en la cual no conocemos todavía con certeza quienes son los contendores. En cambio de la crisis política y económica sí sabemos cuál es el protagonista o el gran culpable. Pero, ¿nos seguimos acostumbrando? Los sistemas de gobierno que no tienen apego a los principios democráticos su objetivo principal es lograr que la sociedad se acostumbre y se resigne, se jactan de vociferar que sí gobiernan para el pueblo por los programas sociales o misiones que despliegan y que finalmente no funcionan, simplemente acostumbran al pueblo, o soberano como ahora lo llaman, al control social ejercido por ellos. A pesar
de todo mantengo la esperanza de que no permaneceremos con esas características, siempre hemos sido un pueblo amante de la paz y de manera civilizada, y apegados a nuestra Constitución, nos despojaremos de estas condiciones tan nefastas que han mermado nuestra fuerza de lucha por un cambio que nos garantice el respeto de todos nuestros derechos y no aceptar ideologías que nos han querido imponer, mucho menos si no votamos ni elegimos para que esto sea así. El pueblo votó hace 16 años para mejorar las imperfecciones y errores tanto sociales como económicos de la “Venezuela anterior” (aunque solo conozco una Venezuela)
resulta que me quedo mil veces con aquella tan añorada. Aprovecho para citar una reflexión del inolvidable Nelson Mandela “Si no hay comida cuando se tiene hambre, si no hay medicamentos cuando se está enfermo, si hay ignorancia y no se respetan los derechos elementales de la persona, la democracia es una cascara vacía, aunque los ciudadanos voten y tengan parlamento” (Discurso de Ushuaia, 1998) ¡No podemos acostumbrarnos y mucho menos resignarnos! Ejerzamos nuestro derecho a una vida mejor de manera civilizada y democrática, con la fuerza que siempre ha caracterizado a este pueblo, pero sobre todo exigiendo que se respete nuestra Constitución desde el primer hasta el último artículo.




@mariayanesh


viernes, 24 de julio de 2015

EL SALARIO INDIGNO E INJUSTO DEL MÉDICO VENEZOLANO

                                                                       MARÍA YANES





Nunca nos imaginamos que se iba a llegar a una situación socioeconómica que repercutiera de manera tan negativa, prácticamente en todos los sectores del país. La profunda crisis económica que está atravesando Venezuela afecta a todos los estratos sociales, fundamentalmente a la clase popular y media, por supuesto, a la clase trabajadora. El ciudadano común o, como se dice coloquialmente, “el ciudadano de a pie”, son los más afectados ya que su sobrevivencia y calidad de vida depende del ingreso de su fuente de trabajo. Actualmente todo trabajador venezolano que realiza cualquier actividad, oficio o profesión para el sector público requiere de por lo menos 7 salarios mínimos para su manutención y la de su familia. 


Según informe de expertos en la materia, el costo de la canasta básica familiar es de Bs. 42.000, la canasta alimentaria aumentó en una semana Bs.7.900, y el índice de inflación subió a 73% en el primer semestre del año. Con esto no le resto la gran importancia a la angustia de cualquier trabajador independiente de la profesión u oficio que desempeñe ya que me referiré a la situación salarial del médico venezolano en el sector público, como un trabajador venezolano más y que depende de sus ingresos para su manutención. Para asombro de muchos, el médico que trabaja para el Ministerio del Poder Popular para la Salud (MPPS), percibe el siguiente sueldo básico: médico residente 8 horas de contratación, Bs. 5.768; médico especialista I, a 6 horas de contratación, Bs. 6.185, a 8 horas de contratación, Bs. 8.748; el médico especialista II a 6 horas recibe Bs.6.510, y a 8 horas, Bs.8.880. Finalmente se llega a obtener un salario integral, beneficiándose con el pago de bonos por guardias nocturnas, a disponibilidad, bonos de profesionalización, etc., un monto mensual entre Bs.15.000 y Bs.20.000. El último ajuste salarial se aprobó en el año 2014 y apenas fue de un 30% ¿Cuántos salarios mínimos representa esta cantidad? Apenas dos o máximo tres. Si hacemos la equivalencia en base al dólar según la tasa Simadi vigente a Bs.199, 98, tendría un salario equivalente a $100 mensuales tomando en cuenta el monto más alto del salario integral. En conclusión, el médico venezolano es uno de los que menos se beneficia en relación al salario en América Latina. Para rematar, el médico jubilado por el MPPS, sale con el primer escalafón de la tabla salarial y con el 80 % del sueldo básico, es decir, un médico que trabajó 30 años para el Ministerio de Salud e inclusive con dos especialidades, sale con un beneficio de jubilación mensual de apenas Bs. 5.841. Leí recientemente las declaraciones del presidente del Colegio de Médicos del Dto. Metropolitano de Caracas, y me causaron asombro, y a la vez rabia e impotencia. Manifiesta que al médico se le debe dar un incremento salarial del 200%, lo cual representaría por lo menos 12 salarios mínimos. Por supuesto, pudiéramos estar de acuerdo, no obstante después de períodos de silencio en medio de esta crisis, manifiesta lo que debería haber hecho desde un principio, cuando el médico venezolano, egresado de la facultad de medicina de nuestras universidades tradicionales fue objeto de juicio, críticas y humillación por parte de este sistema de gobierno que ha conculcado el derecho de los trabajadores y por supuesto del gremio médico de firmar una convención colectiva de trabajo como lo estipula el artículo 96 de la Constitución. Por supuesto, este gobierno también se ha llevado por delante el derecho gremial y están en mora las elecciones del gremio médico, es de gran importancia renovar a los dirigentes actuales  dar paso a otros que expresen y mantengan la fuerza necesaria y permanente para luchar ante tamaña injusticia.
Los colegios médicos han mermado de manera importante su fuerza gremial, se ha permitido el ingreso de médicos extranjeros o mejor dicho provenientes de Cuba a ejercer libremente la profesión médica, se han creado estudios paralelos de medicina caracterizados por una muy deficiente calidad académica y son estos médicos extranjeros quienes se encargan de formar a quienes aspiran tener un título de médico. Muy al contrario de nuestros médicos que salen egresados de las universidades tradicionales, quienes actualmente se enfrentan a tanta adversidad para salir formados con los conocimientos requeridos, y de paso con este salario que además de indigno e injusto, es un salario mísero. ¿Cómo se les pide que se queden a trabajar en nuestros hospitales públicos?





@mariayanesh

jueves, 9 de julio de 2015

LA HUIDA DEL CONOCIMIENTO

                                                                       MARÍA YANES





El ser humano se ha caracterizado fundamentalmente por la inquietud o avidez de adquirir conocimientos. Es algo innato, bien sea en cualquier actividad, situación, nivel o estrato social. La vida del ser humano transcurre sobre una necesidad de aprender, de poder tener acceso a oportunidades y facilidades para adquirir el conocimiento que le permitirá desenvolverse o trabajar en una determinada actividad o en cualquier profesión u oficio. Cuando se cumplen las etapas que necesariamente se deben realizar para lograr la formación y adquirir el conocimiento para desenvolvernos en la vida, entonces continuamos con el ciclo de buscar las oportunidades de aplicarlo y seguirlo desarrollando, porque el conocimiento nunca se deja de buscar, ampliar y mejorar según la profesión o actividad hacia la cual va dirigidos. Sin embargo surge la gran pregunta que nos lleva a una reflexión que no deja de generar alarma y angustia a la vez: ¿Por qué está emigrando tanto talento venezolano, teniendo o no una carrera o profesión? ¿En qué incide esto y cómo se sumaría a los factores negativos que impiden que el país salga adelante? La respuesta la conocemos todos: Venezuela es uno de los países de Latinoamérica con las peores condiciones socioeconómicas y calidad de vida, después de haber tenido en los últimos años el mayor ingreso petrolero de todos los tiempos.



En la actualidad, cuando nuestros jóvenes ingresan a las universidades tradicionales y reconocidas ya encuentran dificultades para adquirir los conocimientos y destrezas para salir formados en una determinada profesión. Como salió reseñado recientemente en la prensa en donde se refiere a la suspensión de las actividades de los laboratorios de prácticas de la facultad de ciencias de la Universidad Central de Venezuela por falta de insumos. 


El joven estudiante al salir de la educación superior y así ingresar al nivel de postgrado de cualquier carrera universitaria, también se va a encontrar con trabas para su formación académica como en el caso de la profesión médica, con la cual estoy relacionada de manera directa desde hace algunos años. Nuestros médicos residentes enfrentan a diario, en los centros hospitalarios donde realizan sus estudios, la escasez de insumos y de equipos médicos; quienes cursan una especialidad quirúrgica tienen que cumplir un record o un determinado número de cirugías para ser reconocidos en la especialidad, y esto cada día se vuelve una tarea muy difícil, esto no solo ocurre en la profesión médica. Otro ejemplo son los comunicadores sociales, a quienes actualmente se les hace cuesta arriba cumplir con su trabajo de obtener información veraz para difundirla en pleno ejercicio de libertad de expresión en un país en donde el derecho a la información se conculca cada día más. También pudiéramos sumar a los docentes universitarios, que igualmente tienen la necesidad de buscar mejor futuro, y así pudiéramos nombrar muchos otros ejemplos. Según sociólogos expertos que estudian este fenómeno actual, las causas que conllevan a la emigración de nuestros talentos son la violencia y la inseguridad, la falta de oportunidades, los factores socioeconómicos caracterizados por salarios que no alcanzan inclusive para cubrir las necesidades de la canasta básica. En las décadas de los 40 a 50 del siglo XX con el auge petrolero de aquella época, Venezuela fue más bien un país de inmigrantes: llegaron al país ciudadanos más que todos españoles, portugueses e italianos que aportaron una contribución extraordinaria al desarrollo de país, hoy día quizás sus generaciones ya se habrán sumado a esa gran lista de ciudadanos venezolanos que quieren emigrar y buscar mejores oportunidades en sus países de origen o en otras fronteras. Ahora Venezuela se ha convertido en un país de emigrantes, en el que la fuga del conocimiento cada día se exacerba, sobre todo de jóvenes profesionales. Lamentablemente también según opinión de los expertos, nuestro país carece de políticas públicas para utilizar y valorar ese conocimiento o talento que es factor determinante para el crecimiento y desarrollo de este país, cada día más lejano si no se cambian determinadas conductas ya conocidas de quienes lo gobiernan, seguramente en otros países serán recibidos con las puertas abiertas, aunque quizás para la mayoría no sea fácil hacer nueva vida en otras latitudes. 

. El joven profesional venezolano se siente impulsado a la acción, por ello su motivación principal es actuar por su porvenir ¿Qué padre le dice no al hijo profesional que quiere irse de un país en donde la inseguridad ya rebasó los límites, la crisis económica agobia y no hay oportunidades para desarrollar el talento o conocimiento? Pienso que ninguno, al contrario, le proporcionaría tranquilidad la posibilidad de que pudieran tener un mejor futuro, aunque esto dolorosamente ocasione la separación del núcleo familiar.








@mariayanesh


Publicado en el Nacional WEB   6/07/2015

viernes, 26 de junio de 2015

LA TUBERCULOSIS: DE LA MANO CON LA POBREZA Y DESNUTRICIÓN


                                                                        MARÍA YANES




Si hay una enfermedad que ha hecho historia no solo en Venezuela sino a nivel mundial,  ha sido la Tuberculosis, una de las  infecciones  más antiguas y conocidas  que se presenta en el ser humano y sobre todo porque está muy ligada a dos condiciones socioeconómicas, muy  importantes que han  existido y  prevalecido en la historia de la humanidad como son la pobreza y la desnutrición. 

Recordemos que la Tuberculosis es una enfermedad infecto-contagiosa, pero curable y sobretodo prevenible, la ocasiona el bacilo Mycobacterium Tuberculosis, descubierto por Robert Koch en 1882. La manera como se trasmite de persona a persona es a través de la tos o estornudo de un individuo infectado, por lo cual expulsa los bacilos al aire y una  persona sana los inhala y queda infectada, el principal órgano afectado son los pulmones, aunque puede diseminarse y afectar otros órganos lo que se conoce como tuberculosis extra pulmonar. Esta enfermedad tiene unos grandes antecedentes no solo en el mundo sino  en Venezuela, la lucha contra la tuberculosis en nuestro país data desde el año 1926, cuando el ilustre medico Dr. José Ignacio Baldó, regresa de Europa en donde profundiza sus conocimientos en tisiología y lucha antituberculosa, y organiza en nuestro país la estructura sanitaria que lo identificara hasta el resto de sus días como el pionero de la lucha antituberculosa en Venezuela. Cuando en la década de los años 40, casi a mitad del siglo XX  se materializó el descubrimiento de las drogas o medicamentos  antituberculosos, se consolida la lucha contra esta enfermedad en una Venezuela en la que en las tres primeras décadas de dicho siglo, la tuberculosis representaba prácticamente la segunda causa de muerte, este descubrimiento se suma a la campaña sanitaria que realizo el Dr. José Ignacio Baldó en su lucha incansable contra este flagelo. 


Hoy día en la Venezuela del siglo XXI, si bien  pudiéramos afirmar que el programa de tuberculosis dependiente del Ministerio de Salud funciona relativamente, todavía falta para lograr la meta de reducir de manera importante los casos y esto inclusive  lo contemplan los objetivos de desarrollo del milenio 2015. Revisando las cifras   oficiales del programa nacional de tuberculosis se observa un estancamiento desde el año 1990 hasta el 2014. En el año 90, por ej. la incidencia fue de 5.547 casos nuevos por año, con una tasa por 100.000 habitantes de 28,35  y para el año 2014 los casos nuevos por año fueron un total de 6.063 ¿Pero se podrán reducir estas cifras y lograr los objetivos planteados? Ahora bien, la tuberculosis es considerada  una enfermedad social, porque está íntimamente ligada a la pobreza, desnutrición, hambre, hacinamiento es decir a las mínimas condiciones de calidad de vida, ya que estos factores condicionan una alteración  del sistema inmunológico de la persona y lo hace más susceptible de contraer la enfermedad. En  la actualidad los niveles de pobreza  han aumentado en los últimos dos años, se desconocen las cifras oficiales del año 2014, para el año 2013 se reportan un aproximado de 9 millones de personas que viven en situación de pobreza de las cuales un poco más de dos millones están en condición  de pobreza extrema, según el informe de provea presentado recientemente la lucha contra la pobreza ha disminuido notablemente en los últimos dos años y en relación a las bajas condiciones de calidad de vida y hacinamiento estas se ese reflejan en la gran cantidad de venezolanos que son ubicados en albergues o refugios sin las condiciones mínimas de servicios básicos a esto se agrega el desabastecimiento de los alimentos de la cesta básica, que seguro condicionan un estado de desnutrición sobre todo en la población más desposeída  por no poder tener la facilidad de acceder a una dieta balanceada sobre todo en nuestros niños y ancianos, de paso no se conoce la cifra oficial de desnutrición en el país. Para concluir, hay una gran debilidad en el área de laboratorio de bacteriología de la tuberculosis y escasez de insumos. Si no se busca de manera activa y efectiva la fuente de infección en las comunidades, es decir la captación precoz de las personas que trasmiten la enfermedad por personal capacitado, de paso también hay falla del recurso humano, el Ministerio de salud  no está realizando una lucha efectiva contra esta enfermedad y mucho menos si el país sigue sumido en esta crisis socioeconómica. 
¡Esta es la Venezuela del siglo XXI ¡


¿Logrará el objetivo del milenio 2015 en relación a la lucha contra la tuberculosis ? 
Saque usted sus propias conclusiones.






@mariayanesh
Publicado en El Nacional el 23/06/2015

sábado, 13 de junio de 2015

REFLEXIONES ACERCA DE UN PAÍS “ENFERMO”


                                                             María Yanes (*)

Cuando nos aproximamos al concepto de salud vigente establecido por la Organización Mundial de la Salud (OMS), se hace oportuno reflexionar no solo respecto a su alcance desde el punto de vista individual o ciudadano en cualquier país o región, sino en el ámbito de la sociedad en su conjunto y los gobiernos de cualquier país del mundo. Dicho concepto refiere lo siguiente: “La salud es un estado completo de bienestar físico, social y mental y no solamente la ausencia de enfermedad”; se desprende de esta definición que el ser humano debe tener un adecuado equilibrio desde el punto de vista biológico, psicológico y social para considerarse una persona saludable. Es importante también resaltar que los estados o los gobiernos tienen la obligación de garantizar el derecho a la salud de todos los habitantes de un determinado país, y este derecho, así como el concepto de salud referido, implica muchos factores. Según la OMS el derecho a la salud abarca “Factores determinantes como: agua, saneamiento ambiental, alimentos, nutrición, vivienda, educación, información y por supuesto incluye la atención en salud que debe ser oportuna y además poseer 4 elementos fundamentales: disponibilidad, accesibilidad, aceptabilidad y calidad”. Pero la OMS también incluye “condiciones básicas que debe tener el derecho a la salud: Atención primaria en salud, saneamiento, agua potable, alimentación mínima que sea nutritiva y medicamentos esenciales”. Sumando a estos aspectos señalados, se encuentran las políticas y estrategias que deben adoptar los gobiernos para poder garantizar a los habitantes de sus respectivos países todo lo anteriormente suscrito.
Pero ¿qué podemos esperar o concluir cuando en un determinado país de cualquier parte del mundo encontramos la siguiente situación dramática y, por decir, no menos trágica, que resquebraja totalmente este equilibrio biológico, psicológico y social?: Ausencia total de un sistema de salud y políticas adecuadas que garantice a sus habitantes el anhelado derecho a la salud, y para colmo, sin una ley orgánica de salud que establezca las bases para la aplicación de dichas políticas. A la salud pública en deterioro progresivo caracterizado por el colapso de los centros públicos, la escasez o falla total de insumos y materiales médico-quirúrgicos, reactivos para exámenes de laboratorio o el desabastecimiento de medicamentos esenciales, anéxele además la crisis en los centros privados de salud donde le piden a los pacientes que importen los materiales requeridos para su tratamiento, además de la falta de control de enfermedades emergentes y reemergentes que condiciona una situación epidemiológica alarmante. Pero también sume el desabastecimiento de alimentos, de los productos básicos requeridos para tener las mínimas condiciones nutritivas, e inclusive, escasez de agua potable, o simple y llanamente, a usted se le hace cada día más difícil encontrar aunque sea una botellita de agua mineral. Un país que también adolezca de unas adecuadas condiciones de saneamiento ambiental, donde prevalece la basura porque no hay adecuada respuesta de los servicios encargados de su recolección. Resaltando las deplorables condiciones socio-económicas las cuales no permiten que una familia tenga el ingreso suficiente para cubrir sus necesidades básicas: educación, vivienda, vestido, alimentación y por supuesto salud. La incertidumbre económica, la falta de seguridad social, también la marcada reducción del tiempo de disfrute o esparcimiento del ciudadano común condicionada por factores determinantes como la violencia y la inseguridad que desborda la calle, que dentro de las emociones normales del ser humano las que prevalezcan sean la ira y el miedo, o la crisis de angustia, ansiedad o de pánico. Pudiéramos concluir lo siguiente: El núcleo de la sociedad es la familia, si la familia es saludable, tendremos una sociedad y un país con las mismas condiciones, pero si en una familia se rompe ese equilibrio físico, social o mental en cualquiera de sus componentes entonces tendremos una sociedad enferma, y por ende también, un país enfermo. Cualquier semejanza con la realidad que usted vive o conoce actualmente lo inducirá a que reflexione y saque sus propias conclusiones.







Publicado originalmente en la página web de El Nacional:

@mariayanesh

sábado, 6 de junio de 2015

UN TEXTO EUCARÍSTICO DE TOMÁS DE AQUINO

Generalmente pensamos, al oír el nombre de Santo Tomás de Aquino, en el teólogo eminente y erudito, en el filósofo de las dos Sumas, en fin, en el intelectual. Pero algunos ignoran que el Doctor Angélico escribió un breve texto para la celebración del Corpus Christi, de talante absolutamente espiritual y de encendida devoción que se lee en el Oficio litúrgico de esta solemnidad. He aquí el "Opúsculo 57, en la Fiesta del Cuerpo de Cristo, lect. 1-4".


El Hijo único de Dios, queriendo hacernos partícipes de su divinidad, tomó nuestra naturaleza, a fin de que, hecho hombre, divinizase a los hombres.

Además, entregó por nuestra salvación todo cuanto tomó de nosotros. Porque, por nuestra reconciliación, ofreció, sobre el altar de la cruz, su cuerpo como víctima a Dios, su Padre, y derramó su sangre como precio de nuestra libertad y como baño sagrado que nos lava, para que fuésemos liberados de una miserable esclavitud y purificados de todos nuestros pecados.

Pero, a fin de que guardásemos por siempre jamás en nosotros la memoria de tan gran beneficio, dejó a los fieles, bajo la apariencia de pan y de vino, su cuerpo, para que fuese nuestro alimento, y su sangre, para que fuese nuestra bebida.

¡Oh banquete precioso y admirable, banquete saludable y lleno de toda suavidad! ¿Qué puede haber, en efecto, de más precioso que este banquete en el cual no se nos ofrece, para comer, la carne de becerros o de machos cabríos, como se hacía antiguamente, bajo la ley, sino al mismo Cristo, verdadero Dios?







No hay ningún sacramento más saludable que éste, pues por él se borran los pecados, se aumentan las virtudes y se nutre el alma con la abundancia de todos los dones espirituales.

Se ofrece, en la Iglesia, por los vivos y por los difuntos, para que a todos aproveche, ya que ha sido establecido para la salvación de todos.

Finalmente, nadie es capaz de expresar la suavidad de este sacramento, en el cual gustamos la suavidad espiritual en su misma fuente y celebramos la memoria del inmenso y sublime amor que Cristo mostró en su pasión.

Por eso, para que la inmensidad de este amor se imprimiese más profundamente en el corazón de los fieles, en la última cena, cuando después de celebrar la Pascua con sus discípulos iba a pasar de este mundo al Padre, Cristo instituyó este sacramento como el memorial perenne de su pasión, como el cumplimiento de las antiguas figuras y la más maravillosa de sus obras; y lo dejó a los suyos como singular consuelo en las tristezas de su ausencia.





martes, 2 de junio de 2015

CONTEMPLATIVOS EN MEDIO DE NOSOTROS

                               


Los contemplativos viven entre nosotros. Por su estilo de vida los vemos muy poco. Han hecho una opción por el silencio y la oración en su entrega a Dios. La vida de los contemplativos y las contemplativas, es decir, la de los monjes y las monjas de clausura, suscita sorpresa y curiosidad en nuestro ambiente social, tan fuertemente marcado por la secularización. ¿Qué sentido tiene esta vida? Cuando estamos celebrando el quinto centenario del nacimiento de santa Teresa de Jesús, podemos afirmar que la vida de estas personas nos recuerda la primacía que debería tener Dios en la vida de cada uno de nosotros.




Julien Green, un novelista cristiano, hace años se preguntaba: "¿Cuántas personas hay entre nosotros que hayan experimentado el sentimiento de la presencia de Dios?" Al hombre de hoy, inmerso en la desazón y el ruido, apenas le queda tiempo para probar el gusto sabrosísimo de la oración y de la presencia de Dios en su vida. Sin embargo, hay hombres y mujeres que se sienten llamados a dedicar toda su vida a la oración, al trabajo y a la vida de comunidad en el seno de un monasterio contemplativo. Son personas que han tomado esta decisión para toda la vida y son muy felices.
En este tiempo nuestro de escasez de vocaciones al sacerdocio y a la vida religiosa activa o apostólica, es muy significativo que no faltan las peticiones de ingreso en la vida de los monasterios. Son jóvenes que aman la vida, son solidarios con los hermanos y están comprometidos en la transformación del mundo. Su vida contemplativa en un monasterio no es de ninguna manera una evasión del mundo, un desentenderse de la sociedad. La vida contemplativa es expresión del amor a Dios y no se puede amar auténticamente a Dios sin amar a la humanidad.
La vida contemplativa realiza plenamente a las personas que han recibido esta vocación, porque Dios llena maravillosamente todos nuestros anhelos. ¿Has visitado alguna vez una comunidad contemplativa? Es una buena experiencia, que interpela y suscita muchas preguntas como éstas: ¿Qué valor damos a Dios en nuestra vida? ¿Qué relación creemos que existe entre Dios y la creación, entre Dios y la vida? ¿Qué valor damos a la oración y al silencio en nuestra vida personal y familiar?

Los contemplativos y las contemplativas son muy necesarios para la Iglesia y para la sociedad. Aunque parece una paradoja, estas personas que han dejado el mundo son muy solidarias y están muy cerca de las necesidades eclesiales y de las inquietudes, las tristezas y los sufrimientos de los hombres y las mujeres, sus hermanos. Son personas que viven con los ojos puestos en Jesucristo y con el corazón abierto a las necesidades de los hermanos. Nos llevan a todos en su oración y en su impetración ante Dios. Este domingo dedicado a la Santísima Trinidad, la Iglesia nos propone recordar a estas personas que rezan y nos muestran la primacía que Dios debe tener en la vida de todos los cristianos.



+ Lluís Martínez Sistach
Cardenal arzobispo de Barcelona